Quiero pedirle disculpas a los contadísimos clientes que he tenido desde que inauguré este oculto y remoto lugar de internet, puesto que en las últimas fechas he incumplido mis obligaciones con ellos. Fui incapaz de acudir, con puntualidad, a la cita semanal que acordamos; preferiblemente los lunes.
Lo siento, de verdad, porque os añoro más de los que vosotros me echáis en falta a mí. Un cúmulo de circunstancias laborales y personales han influido en mi ausencia prolongada de la red cibernética, aunque los motivos de mi baja incontrolada han sido dos esencialmente: mucha pereza y poca motivación. O sea, que me estoy transformando en un zángano y me falta chispa o creatividad para plasmar mis simples ideas en el papel. Espero y necesito solucionarlo, os prometo que haré lo imposible y que volveré.
Sin embargo, solicito una moratoria. Una prórroga veraniega para recuperar el estilo ortográfico, la tensión dialéctica y la chispa ideológica; virtudes necesarias para redactar con garra y sentimiento.
Con la misión de no dejar nada en el aire, vamos a establecer plazos. Octubre, como tarde. Para esa época, coincidiendo con la arribada de las tristezas típicas del otoño, estaré de nuevo en disposición de brindar a mi reducido círculo de lectores las paridas que tanto les entretienen.
Mientras tanto, tengo tantas cosas que hacer... En serio, debo corresponder a ciertas obligaciones domésticas que junto con las sociales y sentimentales me retendrán apaciblemente entretenido durante el largo estío.
Por tanto, estas líneas corresponden a un cariñoso hasta luego y no a una melancólica despedida. Me da pánico que me olvidéis, de modo que siempre estaréis en mi mente y en mi corazón. Con algunos, Arruhc constituye nuestra única forma de contacto. Seguirá siéndolo en el futuro, me comprometo y dejo este artículo como constancia de mis renovadas intenciones para dentro de unos meses.
Volveremos a reír y a indignarnos juntos, qué duda cabe. Y me llamaréis facha y todos esos piropos derivados –fascista, carca, intransigente, xenófobo, racista, intolerante, ultra...– que tanto me agradan debido al engrandecimiento de figura que provocan. Ya sabéis, antes muerto que sencillo.
Regresaré porque quien se va sin que lo echen, vuelve sin que le llamen. Pronto nos reencontraremos haciendo gala de nuestros miedos y miserias, de las historias que nos mantuvieron juntos este tiempo de irreflexión intelectual y delirio mental.
jueves 2 de julio de 2009
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